Iba con mi cámara, siempre voy con ella. Hoy en día que todo el mundo lleva un móvil, yo llevo mi cámara, porque me permite ver de cerca, guardar imágenes que nunca más podré ver.
A veces encuentro cosas en los paseos, que me gusta guardar para siempre, esas imágenes que de alguna forma se hacen tan hermosas y al mismo tiempo tan frágiles, desaparecen en solo un instante, ese instante que a mi me gusta guardar.
Aquel día vi llegar el helicóptero, lo quise guardar también.
Después supe que la mujer había muerto, allí, en la misma orilla de la playa
de las carolinas, allí en medio de un montón de gente, fue rápido.
Rápidos también llegaron al auxilio inútil porque no se pudo hacer nada.
Al regresar del paseo solo quedaba la arena en la acera, la arena que el helicóptero había levantando y que cubría el paseo, la gente seguía en la playa, recogía sus toallas, casi al unísono regresaba y todo seguía como siempre, nada había cambiado. Enseguida nos vamos, no tardamos nada, y nada cambia.
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