En esta pena que hay
que nadie sabe escuchar
quisiera decirte algo
que nunca escucharás.
Hay a una edad una especie de ceguera, que se suele disipar.
Es ahí, donde comienza la madurez.
Hay a una edad un momento en que pierdes la esperanza.
Es ahí, donde te haces vieja.
Doy gracias por la ceguera del alma, por este saber no ver que he tenido. Porque me permitió luchar sin sufrir.
También doy gracias porque se haya ido . Porque me permitió sufrir con razón.
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